viernes, 9 de diciembre de 2016

FOBIA ( MICRORRELATO)


           
            He tratado de superarlo. Terapias, hipnosis, acupuntura, medicación. Para otros, su caballo de batalla es la fobia a hablar en público, a los espacios abiertos, a las arañas, a las alturas. Mi miedo es a la hoja en blanco, al momento de enfrentarme al vacío del papel limpio. Sé que si mantengo la calma es cuestión de tiempo: la solución termina por llegar en forma de palabras, de letras ordenadas. Pero estos miedos no responden a la razón, ni el pánico incontrolado, ni el sudor frío, ni los temblores que  padezco en el momento en que decido que ha llegado la hora de sentarme en la silla para plasmar sobre el lienzo mi obra, aquella idea que, ya madura, pide salir y hacerse tinta. Es un papel de calidad extraordinaria, me dijeron cuando lo compré. Nadie me explicó su rechazo a ser manchado, mancillado, su resistencia feroz a ser escrito. Es cierto que una vez que consigo reducirlo y escribir la primera letra, queda completamente dócil, entregado al suave trazo de mi pluma. Pero antes, debo sufrir su rebeldía en forma de cortes en los dedos y neutralizar sus intentos de introducir sus afiladas esquinas en mis ojos. Y puesto que las terapias no han funcionado, me planteo una rendición. Cambiaré de papel, buscaré otro de peor calidad, pero más seguro. Más manso.